12 enero 2014

Ayuda doméstica en Singapur (parte I)

Para comenzar el 2014, escribiré sobre una de las peculiaridades de la vida en Singapur: el servicio doméstico.

Al igual que en la Venezuela Saudita de los años setenta, muchas familias mantienen personal doméstico, pero la principal diferencia es que en Singapur el personal doméstico es parte del status-quo de trabajadores extranjeros, la industria está supervisada por el gobierno, y el mismo gobierno es el principal beneficiario de que existan empleadas domésticas en Singapur.

Estas mujeres -ya que el servicio doméstico por hombres es inusual en Singapore- provienen de algún país cercano y de pocos recursos. La mayoría de Indonesia, Malasia, Filipinas o Sri Lanka, aunque también hay unas pocas de otras nacionalidades.
Anuncio típico de empleadas en Singapur: todas felices
Las agencias de empleo locales mantienen centros de entrenamiento de domesticas en alguno de estos paises cercanos, y alli se les enseña a las candidatas como lavar, cocinar, barrer el piso, cuidar niños y hacer un sinfín de labores en la casa.

Una vez entrenadas, los datos personales de las candidatas son publicados en una base de datos de personal doméstico,

Irónicamente, el Gobierno de Singapur se beneficia enormemente de la presencia de servicio doméstico, ya que por cada empleado doméstico hay que pagar un impuesto mensual -actualmente de 300 dólares. Si el sueldo promedio de una empleada es de $600 al mes, este impuesto representa una tasa impositiva del 33% - muchisimo mas alta que la tasa de impuestos de 15% que paga un profesional expatriado.

Si multiplicamos el impuesto por el número de empleadas -digamos, medio millón- el resultado es que las domésticas le reportan al fisco la suma de 150 millones de dólares; mientras que el riesgo del estado es prácticamente nulo, ya que todos los gastos asociados a tener una empleada -como seguro medico y pago de vacaciones- corren por cuenta de la agencia de empleos o del empleador.

Tremendo negocio.

05 diciembre 2013

No orine en la calle

Empujando el cochecito de Carla por una zona de apartamento HDB en Geylang, me encuentro con esta muestra minimalista de la cultura paternalista e intimidatoria de Singapur.

La imágen de un infractor atrapado y esposado se traduce bien a los idiomas de Singapur, aunque peca de naive.

A diferencia de otras faltas que contemplan multas en efectivo (como llevar líquidos inflamables en el MRT), orinar en público en Singapur es una ofensa contra la modestia, y la sanción empieza con el arresto.

Orinar en público implica arresto inmediato en Singapur

20 noviembre 2013

Cuento de dos ciudades

El fin de semana pasada, estuvimos en Kuala Lumpur, la capital de Malasia.

Para el que vive en Singapur, el viaje a Malasia es ir del primer al tercer mundo - algo similar a la impresión de quien cruza la frontera en El Paso, Texas y entra a Ciudad Juárez, Chihuahaua. Es duro imaginar que una frontera puede marcar diferencias economicas y culturales tan obvias.

Kuala Lumpur y las Torres Petronas en la distancia
Ambos países fueron muy cercanos durante la época colonial, e incluso formaron parte de una efímera confederación a principios de los años sesenta - hasta que las posiciones irreconciliables hicieron que Malasia expulsara a Singapur de la confederación. Las razones para este divorcio están basadas en la gran influencia China en Singapur, y la gran influencia Islámica en Malasia. Ambas culturas se toleran mutuamente, pero tienen puntos de vista irreconciliables.

Singapur optó por la ruta de mantener las instituciones heredadas del Imperio Británico, la meritocracia, el uso del Inglés para amalgamar a la población de diversas razas, premiar el trabajo duro y la excelencia, invertir en educación y medicina, mantener un poder judicial independiente y un aparato policial eficiente.

Malasia, por otro lado, optó por seguir un modelo de desarrollo endógeno nacional-Islámico. Se dan incentivos a los pobladores de origen Malayo (en detrimento de las poblaciones de origen Chino e Indio) y se han desterrado muchas de las instituciones de la antigua Malaya Británica, sustituyéndolas por modelos importados de otros países del mundo musulmán. El idioma Inglés ha sido sustituído por el Malayo, y los pobladores de razas no-Malayas se encuentran a menudo discriminados en su propio país. No existe una cultura de honestidad y transparencia gubernamental, y se conocen casos de corrupción endémica que han debilitado el Gobierno.

Después de casi 50 años de vivir como divorciados, los resultados están a la vista: Singapur ocupa el lugar 4 en Producto Interno Bruto per capita (2012, USD 66mil por habitante) mientras que Malasia está en el lugar 57 (2012, USD 17mil por habitante)

Otra métrica utilizada para medir el nivel de bienestar de la población; la tasa de mortalidad infantil de las Naciones Unidas arroja resultados similares - Singapur está en el lugar 1 de la tabla, por encima de los países escandinavos, con 1.92 fallecimientos por cada mil nacimientos. Malasia ocupa el lugar 48, con 7.7 muertes por 1000 nacimientos.

La lista de cambios para peor es inacabable: desde los huecos en las carreteras, hasta la falta de mantenimiento y los puestos de comida en la calle, en Malasia las muestras de un pasado compartido con Singapur, y un presente en tension y disparidad economica, están a la vista.

Hay atracciones de categoría mundial en Malasia, pero Kuala Lumpur nos pareció una ciudad en crecimiento que aún lucha para quitarse de encima un pasado aburrido y pueblerino, con un tráfico infernal y buena comida, sin mucho atractivo físico y mucho concreto.

Kuala Lumpur tiene uno de los rascacielos mas altos del mundo, las Torres Petronas, pero el proceso de subir a visitar la cima es decididamente Tercer Mundista: hay que levantarse temprano en la mañana e ir hasta el mostrador de visitantes para obtener un número; sin el número no se puede conseguir ticket para subir - y los visitantes solamente pueden subir hasta el puente de observación en el piso 45.

No vale la pena hacer semejante sacrificio - es preferible ir con calma al anochecer y ver esta magnífica construcción desde el exterior, y luego cenar en alguno de los excelentes restaurantes de Kuala Lumpur.

Hay diferentes rutas para ir a K.L desde Singapur - nosotros optamos por el autobús ejecutivo -  mas económico que el avión, y la estación de autobuses en K.L queda muy cerca (tres calles) de nuestro alojamiento. Pero el confortable viaje toma cinco horas en cada dirección; por lo que tal vez es recomendable el avión para un viajero casual - aunque tenga que aguantarse dos horas de cola entre el aeropuerto y la ciudad.